26 dic 2020

SAN ESTEBAN, PATRÓN DE NAVALCUERVO

Tras la fiesta, júbilo, villancicos y  dulzura con que celebrábamos la Natividad del Señor ayer, hoy, de repente, nos enfrentamos al martirio de Esteban. Esto nos sirve para devolvernos a la realidad y recordar, dentro de todo este ambiente idílico de la Navidad, que ese Niño que ayer nacía en Belén, por mantenerse fiel a su misión, ofrecerá su vida en la cruz para nuestra salvación. San Esteban protomártir fue el primero en seguir al Maestro, el primero en “llevar su cruz”, en sufrir la muerte a manos de los mismos que perseguían a Jesús.

Honramos hoy su memoria y pedimos al Señor que nos dé la gracia de ser buenos testigos, como él, llenos de fe y de Espíritu Santo; hombres y mujeres que rebosemos fortaleza, ya que nos esforzamos por vivir la vida de Jesús. Que nos conceda una gran confianza para vivir y morir en sus manos. Y que, como Esteban,  sepamos rogar por los que nos hieren u ofenden para que Él nos perdone a todos, tanto a ellos como a nosotros. 

25 dic 2020

DIOS HA NACIDO

Clic para agrandar
 Fotos: Elena y Juani
En la plenitud de los tiempos, cuando el anhelo ardoroso de la humanidad por un Libertador asaltaba ya los mismos cielos, en una silenciosa noche de diciembre, en la gruta de Belén, desconocido de todos, rechazado de todos, nació Nuestro Señor Jesucristo.

Lo pregonan hoy todas las campanas: ¡Ha nacido Cristo! Lo repiten hoy todos los corazones: ¡Ha nacido Cristo! Brilla hoy en todas las miradas la luz de este pensamiento: ¡Ha nacido Cristo!

Clic para agrandar
Clic para agrandar







¿Por qué se hizo hombre el Hijo de Dios? Se hizo hijo del hombre para que podamos ser hijos de Dios. Se hizo débil para fortalecernos. Se dejó envolver en pañales para librarnos de los lazos del pecado. Se hizo pequeño para que fuéramos más grandes. Se hizo pobre para enriquecernos. Nace llorando para secar nuestras lágrimas. Viene a la vida en país extraño para conducirnos a la patria verdadera del cielo.

Venid, mirad, pasad a contemplar una de las escenas más sublimes que han admirado los siglos, los ángeles y los hombres. Vamos, acercaos, entrad al desmantelado portal y veréis a un Niño, envuelto en pobres y limpios pañales, recostado sobre paja en un pesebre. Es Jesús.








23 dic 2020

DIOS QUE YA LLEGA

 ¿QUE NO HABRÁ NAVIDAD?
¡Claro que sí!

Más silenciosa y con más profundidad,
más parecida a la primera
en la que Jesús nació en soledad.
Sin muchas luces en la tierra,
pero con la de la estrella de Belén
destellando rutas de vida en su inmensidad.
Sin cortejos reales colosales
pero con la humildad de sentirnos
pastores y zagales buscando la Verdad.
Sin grandes mesas y con amargas ausencias,
pero con la presencia
de un Dios que todo lo llenará.

¿QUE NO HABRÁ NAVIDAD?
¡Claro que sí!

Sin las calles a rebosar,
pero con el corazón enardecido
por el que está por llegar.
Sin ruidos ni verbenas,
reclamos ni estampidas…,
pero viviendo el Misterio sin miedo
al «covid-herodes» que pretende
quitarnos hasta el sueño de esperar.
Habrá Navidad porque DIOS
está de nuestro lado
y comparte, como Cristo lo hizo en un pesebre,
nuestra pobreza, prueba, llanto,
angustia y orfandad.
Habrá Navidad porque necesitamos
una luz divina en medio de tanta oscuridad.
Covid19 nunca podrá llegar
al corazón ni al alma
de los que en el cielo
ponen su esperanza y su alto ideal.

!HABRÁ NAVIDAD!
¡CANTAREMOS VILLANCICOS!
¡DIOS NACERÁ
Y NOS TRAERÁ LIBERTAD!

Javier Leoz- Párroco

20 dic 2020

IV DOMINGO DE ADVIENTO

Este cuarto domingo se enciende la última vela de la corona de Adviento como símbolo de que el Señor está cerca y viene a traernos la alegría de la paz.

El misterio de la encarnación del Hijo de Dios por obra del Espíritu Santo en el seno de María, la Virgen, es el centro de la liturgia de este domingo. En medio de un desconcertante estupor reverencial, pero también de un profundo gozo interior, María fue capaz de dar su respuesta afirmativa al plan salvífico de Dios. Se nos brinda, de este modo, una ocasión propicia para prepararnos al gran misterio navideño, dejándonos impregnar de sus sentimientos, a la vez que acogiendo resuelta y confiadamente, como ella, la llamada a colaborar en el designio amoroso de Dios sobre nuestras vidas.


 

13 dic 2020

III DOMINGO DE ADVIENTO

Al encender esta tercera vela, queremos presentarte, Señor, nuestro deseo de vivir la alegría de tu llegada. Queremos interiorizar esa alegría. Que llegue a nuestros corazones para poder cambiar las zonas duras de nuestro corazón. Queremos vivir la misma alegría que sintieron aquellas personas sencillas a los que se anunció tu llegada a nuestro mundo. Que tu espíritu habite en nuestros corazones, para poder acompañar a todas las personas de nuestra comunidad, sociedad, barrio, pueblo...


Señor, llénanos de tu alegría y de tu luz.
Señor, que seamos portadores a nuestro alrededor de tu alegría y de tu luz.
Que nuestra alegría sea honda y profunda, fundamentada en Ti.

8 dic 2020

LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA

María es libre de pecado por los méritos de Cristo Salvador. Es por Él que ella es preservada del pecado. Ella, por ser una de nuestra raza humana, aunque no tenía pecado, necesitaba salvación, que sólo viene de Cristo. Pero Ella, singularmente, recibe por adelantado los méritos salvíficos de Cristo. La causa de este don: el poder y omnipotencia de Dios.

La Inmaculada Concepción de María nos confirma la posibilidad de una humanidad con esperanza, una humanidad transformada y purificada de todo egoísmo. El sí de María ilumina para siempre todos nuestros advientos y acompaña nuestros proyectos.

Oración a la Inmaculada Virgen María

Santísima Virgen, yo creo y confieso vuestra Santa Inmaculada Concepción pura y sin mancha. ¡Oh, Purísima Virgen!, por vuestra pureza virginal, vuestra Inmaculada Concepción y vuestra gloriosa cualidad de Madre de Dios, alcanzadme de vuestro amado Hijo la humildad, la caridad, una gran pureza de corazón, de cuerpo y de espíritu, una santa perseverancia en el bien, el don de oración, una buena vida y una santa muerte. Amén"

6 dic 2020

II DOMINGO DE ADVIENTO

Al abrir el Evangelio de San Marcos nos encontramos con el anuncio del Reino que nos llama a conversión por medio de San Juan Bautista.

Juan no es Jesús, ni su predicación es como la de Jesús: tiene otros acentos, otras llamadas… Juan es muy consciente de su lugar, de su misión, de su papel, de su relación con respecto a la buena noticia de Jesús. Para Juan, Jesús es «el que puede más que yo», ante Jesús «no merezco agacharme para desatarle las sandalias», «yo os he bautizado con agua, Él os bautizará con Espíritu Santo». Por su no protagonismo, por su referencia a Jesús es por lo que Juan ocupa un lugar relevante en el Evangelio.


En la persona de Juan destacan su autenticidad, su valentía y también su humildad, su falta de protagonismo, su desprendimiento al señalar a Jesús como «el que ha de venir». Dicho de otro modo, su autenticidad, su valentía, su capacidad de atraer a la gente, su liderazgo o su prestigio moral (reconocido por los propios escribas y fariseos) no los pone a su servicio, sino al servicio de Jesús.

Este es un aspecto de la persona de Juan especialmente relevante para nosotros, tan deseosos de protagonismo, de fama, de tener seguidores, de ser reconocidos… ¿Todo acaba en nosotros, en el yo-yo-yo, o señala a Jesús?

Su ejemplo y su palabra nos animan a preparar el camino y allanar el sendero: sin alturas de soberbia ni bajones de abatimiento. Así vendrás y renovarás en nosotros la fuerza del Espíritu Santo que nos diste en nuestro Bautismo.