27 sept 2020

TRIDUO EN HONOR A NTRA. SRA. DEL ROSARIO


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ROSARIO VESPERTINO

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HORARIOS PARA EL MES DE OCTUBRE

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XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

El evangelio de hoy, con la parábola del padre y los dos hijos, es provocativo, pero sigue en la misma tónica de los últimos domingos. Se quiere poner de manifiesto que el Reino de Dios acontece en el ámbito de la misericordia, por eso los pecadores pueden preceder a los beatos formalistas de siempre en lo que se refiere a la salvación. Una parábola nos pone en la pista de esta afirmación tan determinada, la de los dos hijos: uno dice que sí y después no va a trabajar a la viña; el otro dice que no, pero después recapacita sobre las palabras de su padre y va a trabajar.

Lo que cuenta, podríamos decir, son las obras, el compromiso, recordando aquello de que no basta decir ¡Señor, Señor!. El acento, pues, se pone sobre el arrepentimiento e, incluso si la parábola se hubiera contado de otra manera, en la que el primero hubiera dicho que sí y hubiera ido a lo que el padre le pedía, no cambiarían mucho las cosas, ya que lo importante para Jesús es llevar a cabo lo que se nos ha pedido. Sabemos, no obstante, que los dos hijos corresponden a dos categorías de personas: las que siempre están hablando de lo religioso, de Dios, de la fe y en el fondo su corazón no cambian, no se inmutan, no se abren a la gracia. Probablemente,tienen religión, pero no auténtica fe. Por eso, por ley de contrastes, la parábola está contada con toda intencionalidad y va dirigida, muy especialmente, contra los primeros.

El acento está, justamente, en aquéllos que habiéndose negado a la fe primeramente, se dejan llenar al final por la gracia de Dios, aunque esto sirve para desenmascarar a los que son como el hijo que dice que sí y después hace su propia voluntad, no la del padre. Los verdaderos creyentes y religiosos, aunque sean publicanos y prostitutas, son los que tienen la iniciativa en el Reino de la salvación, porque están más abiertos a la gracia. El evangelio ha escogido dos oficios denigrados y denigrantes (recaudadores de impuestos y prostitutas); pero no olvidemos que el marco de los oyentes también es explícito: los sacerdotes y ancianos, que dirigían al pueblo. Pero para Dios no cuentan los oficios, ni lo que los otros piensen; lo que cuenta es que son capaces de volver, de convertirse.

20 sept 2020

XXV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

La parábola de Mateo nos adentra en el misterio del Reino de Dios, en el pensamiento de Cristo, en el corazón del Padre, desvelándonos el secreto. Es, para todos, una fuerte invitación a cambiar de mentalidad, a pasar de la lógica del mérito, de quien vive de pretensiones y no reconoce ni admite regalos, al mundo de la gratuidad, que es la raíz del amor y el secreto del Reino de Dios. Al inicio de la historia de cada uno hay un don: la llamada a ser y a trabajar en la viña. La vida es el regalo precioso del tiempo para vivir y trabajar en la viña. Al final del día tendrá lugar la recompensa, que no será para nadie el fruto de sus propios méritos o esfuerzos, sino un regalo divino e inmerecido. Aquello que es profundamente nuestro –«lo tuyo»– es la llamada de Dios a participar en su vida y en su obra, la posibilidad de trabajar y fatigarnos, de gastar la vida por él. Infeliz, murmurador y envidioso es quien no reconoce el regalo.

La parábola presenta el desconcierto que el modo de actuar divino puede generar, un desconcierto que indigna y llega a provocar protestas. Nos refleja perfectamente a nosotros cuando, por fuera o por dentro, nos indignamos y protestamos contra modos de hacer de Dios que no se acomodan a nuestros presupuestos y planteamientos; cuando pensamos que Dios trata mejor a otros que, a nuestro juicio, tienen menos mérito que nosotros y, por tanto, no merecen el mismo trato.


Nos olvidamos de lo que Dios ha hecho por nosotros y tenemos celos de lo que hace por los demás, que no es más de lo que nos ha dado a nosotros. Pero siento que yo merezco más, que Dios no es justo.


Quien se siente acreedor, con derechos ante Dios y la vida, porque piensa que ya ha hecho demasiado, considera todo lo gratuito como un robo, como una amenaza a la presunta justicia. Sin embargo, descubrir que somos amados gratuitamente es empezar a responder desde esa hora a la llamada de Dios; descubrir que todo es don –la viña, el vino, el trabajo, la fatiga...– es el modo de estar en la Iglesia buscando el Reino de Dios.

Pablo nos muestra que es posible y hermoso vivir así: responder a la llamada, esforzarse en su viña y esperar de sus manos la recompensa del modo que quiera y el día que quiera. 

15 sept 2020

NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES

La Parroquia de Santa Bárbara, en Ojuelos Altos, permanecerá abierta en el día de hoy, la mayor parte de la jornada, para aquéllos que se quieran acercar a rendir culto a nuestra Madre, en su advocación de la Virgen de los Dolores.

A las 20:20 horas, habrá Exposición del Santísimo y a las 21:00 horas, Solemne Misa en su honor. 

La Madre piadosa estaba junto a la Cruz y lloraba mientras el Hijo pendía. Cuya alma, triste y llorosa, traspasada y dolorosa, fiero cuchillo tenía.
¡Oh, cuán triste y cuán aflicta se vio la Madre bendita, de tantos tormentos llena! Cuando triste contemplaba y dolorosa miraba del Hijo amado la pena.
Y ¿cuál hombre no llorara, si a la Madre contemplara de Cristo, en tanto dolor? Y ¿quién no se en­tris­teciera, Madre piadosa, si os viera sujeta a tanto rigor?
Por los pecados del mundo, vio a Jesús en tan profundo tormento la dulce Madre. Vio morir al Hijo amado, que rindió desamparado el espíritu a su Padre.
¡Oh dulce fuente de amor!, hazme sentir tu dolor para que llore contigo. Y que, por mi Cristo amado, mi corazón abrasado más viva en él que conmigo.
Y, porque a amarle me anime, en mi corazón imprime las llagas que tuvo en sí. Y de tu Hijo, Señora, divide conmigo ahora las que padeció por mí.
Porque acompañar deseo en la Cruz, donde le veo, tu corazón compasivo. ¡Virgen de vírgenes santas!, llore ya con ansias tantas, que el llanto dulce me sea.
Porque su pasión y muerte tenga en mi alma, de suerte que siempre sus penas vea. Haz que su Cruz me enamore y que en ella viva y more de mi fe y amor indicio.
Porque me inflame y encienda, y contigo me defienda en el día del juicio. Haz que me ampare la muerte de Cristo, cuando en tan fuerte trance vida y alma estén.
Porque, cuando quede en calma el cuerpo, vaya mi alma a su eterna gloria. Amén

14 sept 2020

EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

Jesús es quien ha bajado del cielo, quien conoce al Padre, quien está en íntima unión con Él y ha sido enviado por el Padre para revelar el misterio salvífico, el misterio de amor que se realizará con su muerte en la cruz. Jesús crucificado es la manifestación máxima de la gloria de Dios. Por eso, la cruz se convierte en símbolo de victoria, de don, de salvación, de amor.

Todo lo que podamos entender con la palabra «cruz» –a saber: el dolor, la injusticia, la persecución, la muerte– es incomprensible si lo miramos con ojos humanos. Sin embargo, a los ojos de la fe y del amor aparece como medio de configuración con aquél que nos amó primero. Así las cosas, ya no vivimos el sufrimiento como un fin en sí mismo, sino que se convierte en participación en el misterio de Dios, camino que nos conduce a la salvación.

Sólo si creemos en Cristo crucificado; es decir, si nos abrimos a la acogida del misterio de Dios que se encarna y da la vida por toda criatura; sólo si nos situamos frente a la existencia con humildad, libres de dejarnos amar para ser a nuestra vez don para los hermanos, seremos capaces de recibir la salvación: participaremos en la vida divina de amor.

Celebrar la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz significa tomar conciencia en nuestra vida del amor de Dios Padre, que no ha dudado en enviarnos a Cristo Jesús: el Hijo que, despojado de su esplendor divino y hecho semejante a nosotros los hombres, dio su vida en la cruz por cada ser humano, creyente o incrédulo. 

La cruz se vuelve el espejo en el que, reflejando nuestra imagen, podemos volver a encontrar el verdadero significado de la vida, las puertas de la esperanza, el lugar de la comunión renovada con Dios.

13 sept 2020

DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO

«Setenta veces siete»: el perdón no es un tema de contabilidades, sino de actitudes. Una actitud permanente que no lleva cuenta de las veces que se debe perdonar.

La sugerente parábola del evangelio de hoy (Mateo 18, 21-35) resalta dos cosas. La primera es la dificultad que sentimos para perdonar. El sentimiento de perdón no suele ser el primero que nos sale cuando nos ofenden, todo lo contrario, instintivamente lo que predomina es el «ojo por ojo y diente por diente». Nos cuesta perdonar y, según qué cosas, nos cuesta mucho. Nos resistimos a pasar página y a volver a acoger a quien nos ha herido u ofendido.

La segunda cosa que nos pone de manifiesto es que esa dificultad se puede vencer a partir de la experiencia del perdón que nosotros mismos recibimos de Dios. Un perdón muchísimo más generoso e incondicional. Pero ¿tenemos esa conciencia de ser perdonados? Porque esa conciencia pide profundidad de vida y profundidad de mirada sobre la vida; si estamos instalados en el «todo para mí», «todo para mi grupo», «todo vale» o en el «todo da igual» o en el «no pasa nada»…, difícilmente la tendremos.

8 sept 2020

NATIVIDAD DE LA VIRGEN MARÍA

En los jardines del cielo
se crían muy lindas rosas,
mas no tan lindas y hermosas como la flor de este suelo, tan gentil y tan galana como esta buena mañana ha brotado en el jardín del glorioso San Joaquín y de su esposa santa Ana.

Flor que es reina de las flores
de los cielos y la tierra;
flor que toda gracia encierra
es esta flor tan galana,
la que esta buena mañana
ha brotado en el jardín
del glorioso san Joaquín
y su esposa santa Ana.

Flor cuyo seno sagrado tálamo de Dios será, y por fruto nos dará
al mismo Dios humanado.
Pues bendita la mañana
en que una flor tan galana
ha brotado en el jardín
del glorioso san Joaquín
y su esposa santa Ana.

J. M.ª Gorricho, CMF.

6 sept 2020

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

La Palabra de Dios propuesta por la liturgia orienta nuestros pasos y guía nuestra mente y nuestro corazón hasta el mandamiento evangélico de la corrección fraterna: el profeta Ezequiel proclama la responsabilidad personal, el apóstol Pablo recuerda que en el amor mutuo hunde sus raíces y, por último, el evangelista Mateo enseña a practicarla con el estilo de Jesús.

A menudo –así hay que reconocerlo– eludimos la corrección fraterna, pues decirnos unos a otros con caridad, sinceridad, humildad y libertad aquello que nos puede ayudar a mejorar, a corregir, a cambiar, nos hace experimentar una sensación de malestar, una cierta resistencia. Nos cuesta la corrección fraterna porque nos duele que nos digan y nos compromete el decir. Por eso tantas veces, más que en dinámica de corrección fraterna, entramos en dinámicas de críticas por detrás, chismorreos e incluso difamaciones que lo único que consiguen es dividir a la comunidad.

Si la cruz de Jesús es el centro de la experiencia religiosa personal, también será el centro de la fraternidad que se reúne en su nombre: por la cruz pasará nuestra interrelación. Sólo la cruz de Jesús tiene el poder de juzgar y reconciliar, y si vivo en la escucha humilde y sincera de la Palabra de la cruz, si me dejo «radiografiar» en mi verdad y forjar en la verdad de Dios-Amor, entonces, y sólo entonces, podré ser un instrumento de corrección y reconciliación, libre de cualquier tipo de juicio. Este camino de corrección fraterna evita tanto los excesos de la impotencia como de la prepotencia, excesos –uno y otro– que revelan un escaso sentido de la comunicación y de la disponibilidad para corregir y dejarse corregir fraternalmente.

Pablo VI decía: «La corrección fraterna es un acto de caridad mandado por el Señor [...]. Su práctica obliga a quien la realiza a sacar primero la viga de su ojo (cf. Mt 7,5), para que no se pervierta el orden de la corrección. La práctica de la misma se dirige desde el principio como un movimiento a la santidad, que sólo puede obtener en la reconciliación su plenitud; consistente no en una pacificación oportunista que disfrazase la peor de las enemistades, sino en la conversión interior y en el amor unificador en Cristo que se deriva» (cap. VI). En esta línea comprendemos la grandeza de la corrección fraterna: un instrumento indispensable que ayuda a crecer a la comunidad y a cimentarla en el amor de Cristo.

30 ago 2020

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO

Este domingo, Mateo presenta la misión de Jesús y la de sus fieles seguidores, sus condiciones y consecuencias. Jesús, con un mensaje contundente, orienta y prepara a sus discípulos para «lo que ha de venir». Haciendo frente a las cruces cotidianas, el Hijo del hombre asume, comparte su vida y pide un cambio de mentalidad en el camino hacia el Padre, en vistas de su mismo destino. Su anuncio es una clara invitación a vivir la misión de manera decidida, consciente y fiel, sin miedo a perder la vida a causa del evangelio.

Para confesar la fe en Jesús, y manifestarla hoy en lo cotidiano de nuestra vida, hace falta una profunda conversión personal y comunitaria de sus seguidores. Una conversión que vaya más allá de las palabras, que sea visible, palpable en testimonio íntegro, fiel al evangelio. Los discípulos del Señor hemos de asumir su misión como nuestra con sus retos, con sus tentaciones humanas, pero también con la certeza de sabernos amados por él, que nos llama a seguirlo con la cruz de su reino que es vida y resurrección.

Señor Jesús, tú que conoces nuestras debilidades, tú que sabes lo que necesitamos para seguirte sin vacilar, ven a nuestro encuentro y cambia nuestro corazón. Envíanos tu Espíritu y reconfórtanos en tu verdad. Guíanos en tus caminos y ayúdanos a cargar con la cruz de tu Palabra. Señor, cólmanos de tu vigor, para que, imitando tus pasos y superando obstáculos, gocemos del premio de tu reino que es vida y amor para siempre.

18 ago 2020

SANTA ELENA

Hoy celebramos a Santa Elena en La Cardenchosa y Los Morenos. 

Al hablar de la cristianización de Roma es de justicia hablar de Flavia Julia Helena, más conocida como Elena de Constantinopla o, simplemente, Santa Elena. Sin su intervención, seguramente, la conversión de su hijo Constantino no hubiera tenido lugar; por lo que el Edicto de Milán no se hubiera promulgado y el resultado final para la difusión del cristianismo en el Imperio Romano no hubiera sido el mismo. No solamente esto, justo es reconocer también a Santa Elena sus desvelos por recuperar y poner a buen recaudo las reliquias más sagradas de la historia del cristianismo; principalmente, las relacionadas con la Pasión de Cristo, la vera cruz, corona de espinas, titulus crucis, sagrada túnica, escalera santa, etc, que tanta devoción, fervor y piedad suscitaron en los tiempos pasados y que, aún en nuestros días, siguen venerándose con fervor.
Fotos: Inma P.



 




CAMPANILLO JESÚS SACRAMENTADO




15 ago 2020

NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDAD

Hoy los navalcorinos festejan a su patrona Nuestra Señora de la Piedad, que da nombre a su iglesia. 

También se celebra en España la Asunción de la Virgen. Se trata de un dogma de la Iglesia católica que el Papa Pío XII promulgó en 1950. Esta verdad de fe del catolicismo establece que la Virgen fue "asunta al Cielo" al término de su vida terrenal, es decir, que su cuerpo y su alma fueron llevados al Paraíso. 

El Dogma no especifica si la Virgen pasó por la muerte o fue un momento de tránsito, sino que, pasara lo que pasara, fue asunta al cielo.

La Iglesia primitiva de Jerusalén - de los primeros tiempos - y varios Padres y Doctores de la Iglesia han sido grandes defensores de este dogma. San Agustín o San Juan Crisóstomo han sido algunos de sus valedores, entre otros. Ellos consideraron que "el cuerpo de María siguió al instante a su alma cuando subió al cielo". Ese legado es el que se ha perpetuado hasta la promulgación del dogma de fe por Pío XII en los años 50. 

La historia de la Asunción de la Virgen que se recoge en la tradición popular - en la que la Iglesia no entra a valorar - cuenta que los apóstoles de Jesús se encontraban en Jerusalén, a excepción de Santiago - que ya había muerto mártir - y Tomás, que se encontraba evangelizando en La India. Los seguidores de Cristo velaban los últimos momentos de vida de la Virgen María, en casa de Juan, otro de los apóstoles. 

Cuando pensaron que la Virgen ya había fallecido, los discípulos le cerraron los ojos y la llevan al sepulcro. Poco tiempo después, regresó Tomás a Jerusalén y solicitó ver el lugar de descanso de la Madre del Maestro.

El motivo es que "quería comprobar con sus propios ojos un hecho que había visto volviendo de La India y es que, por el camino, "había visto a lo lejos a la Madre del Maestro ser llevada entre ángeles fulgurante hacia el cielo". Así, cuando entraron al sepulcro, no había rastro alguno de María.

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13 ago 2020

ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA


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La solemnidad de la Asunción de María que celebraremos este sábado, día 15, es una oportunidad para glorificar a Dios por el don de María, en quien Él hizo maravillas.

La Iglesia celebra a María como la primera que llevó hasta el final la salvación, que nos fue dada por la muerte y resurrección de Cristo. Por ello, los textos de la Palabra de Dios nos recuerdan este día de salvación de todos los hombres.

"La solemnidad de hoy culmina el ciclo de las grandes celebraciones litúrgicas en las que estamos llamados a contemplar el papel de la santísima Virgen María en la historia de la salvación.

En efecto, la Inmaculada Concepción, la Anunciación, la Maternidad divina y la Asunción son etapas fundamentales, íntimamente relacionadas entre sí, con las que la Iglesia exalta y canta el glorioso destino de la Madre de Dios, pero en las que podemos leer también nuestra historia.

El misterio de la concepción de María evoca la primera página de la historia humana, indicándonos que, en el designio divino de la creación, el hombre habría debido tener la pureza y la belleza de la Inmaculada. Aquel designio comprometido, pero no destruido por el pecado, mediante la Encarnación del Hijo de Dios, anunciada y realizada en María, fue recompuesto y restituido a la libre aceptación del hombre en la fe.

Por último, en la Asunción de María contemplamos lo que estamos llamados a alcanzar en el seguimiento de Cristo Señor y en la obediencia a su Palabra, al final de nuestro camino en la tierra. (...) La Asunción nos recuerda que la vida de María, como la de todo cristiano, es un camino de seguimiento, de seguimiento de Jesús, un camino que tiene una meta bien precisa, un futuro ya trazado: la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte, y la comunión plena con Dios.

Esto quiere decir que, con el bautismo, fundamentalmente ya hemos resucitado y estamos sentados en los cielos en Cristo Jesús, pero debemos alcanzar corporalmente lo que el bautismo ya ha comenzado y realizado. En nosotros la unión con Cristo, la resurrección, es imperfecta, pero para la Virgen María ya es perfecta, a pesar del camino que también la Virgen tuvo que hacer. Ella ya entró en la plenitud de la unión con Dios, con su Hijo, y nos atrae y nos acompaña en nuestro camino. (...)
                                             Extractos de la homilía de Benedicto XVI - 15 de agosto 2009

8 ago 2020

CELEBRACIÓN DEL TRIDUO AL STMO. CRISTO DE LAS INJURIAS

A lo largo de los días 4,5 y 6 de agosto ha tenido lugar el solemne triduo al Cristo de las Injurias de la parroquia de Santa Bárbara en Ojuelos Altos, concluyendo el jueves a las 21:00 horas con la solemne misa en su honor. Al finalizar ésta, se rifaron las roscas del Cristo.

Jesús pobre y abatido, ten piedad de mí Señor.
Jesús no conocido y menospreciado, ten piedad de mí Señor.
Jesús aborrecido, calumniado y perseguido, ten piedad de mí Señor.
Jesús dejado de los hombres y del demonio tentado, ten piedad de mí Señor.
Jesús entregado y vendido por vil precio, ten piedad de mí Señor.
Jesús blasfemado, acusado y condenado injustamente, ten piedad de mí Señor.
Jesús vestido de un hábito de oprobios y afrentas, ten piedad de mí Señor.
Jesús abofeteado y burlado, ten piedad de mí Señor.
Jesús arrastrado con una soga al cuello, ten piedad de mí Señor.
Jesús tenido por loco y endemoniado, ten piedad de mí Señor.
Jesús azotado hasta derramar sangre, ten piedad de mí Señor.
Jesús pospuesto a Barrabás, ten piedad de mí Señor.
Jesús despojado de todas sus vestiduras con infamia, ten piedad de mí Señor.
Jesús coronado de espinas y saludado por burla, ten piedad de mí Señor.
Jesús cargado con la cruz de mis pecados, ten piedad de mí Señor.
Jesús triste hasta la muerte, ten piedad de mí Señor.
Jesús consumido de dolores, de injurias y de humillaciones, ten piedad de mí Señor.
Jesús afrentado, escupido, ultrajado y escarnecido, ten piedad de mí Señor.
Jesús pendiente de un madero infame entre dos ladrones, ten piedad de mí Señor.
Jesús aniquilado y sin honra para con los hombres, ten piedad de mí Señor.

Oración: Oh buen Jesús, que sufriste por mi amor una infinidad de oprobios y afrentas, que yo no puedo comprender; imprime poderosamente en mi corazón la estimación de tu paciencia y haz que desee imitarla. Amén.

26 jul 2020

SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA


Hoy celebramos a los Santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen y abuelos del Niño Jesús. Antiquísima tradición, que se remonta a primitivos tiempos, la que da estos nombres a los padres de María. Así, se da un reconocimiento especial a los que engendraron a la Madre de Dios, la Nueva Eva, la Estrella luciente de la mañana y de la Nueva Evangelización.

Ana, nace en Belén y su nombre, significa “gracia, amor y plegaria”. Desposada muy joven con Joaquín, nacido en Nazaret, cuyo nombre, según San Epifanio, significa “Dios levanta”, vivían de las tareas del campo. De los bienes obtenidos, una parte era para el sostenimiento familiar, otra la destinaban para ayuda del Templo, donde se alababa a Dios y se pedía insistentemente la Venida del Salvador, así como una tercera parte, destinada al auxilio de los pobres y necesitados. 

La prueba se presenta cuando pasan los años y no tiene hijos, porque los judíos consideraban una maldición divina a la familia estéril. Sin embargo, la oración de los dos esposos, hace que el Cielo se fije en su sencillez y, a semejanza de la madre de Samuel en el Antiguo Testamento, Ana concibe y da a luz una niña a la que llamará María. Concebida sin pecado, Ella será la que alumbre al Salvador. Venerados, primero en Oriente, su culto se extiende a toda la cristiandad. También hoy es el día de los abuelos.

24 jul 2020

SANTIAGO APÓSTOL, PATRÓN DE ESPAÑA

Fue uno de los 12 apóstoles del Señor. Era hermano de San Juan Evangelista. Santiago formó parte del grupo de los tres preferidos de Jesús, junto con su hermano Juan y con Simón Pedro. Presenció todos los grandes milagros de Cristo, y con Pedro y Juan, fueron los únicos que estuvieron presentes en la Transfiguración del Señor y en su Oración en el Huerto de Getsemaní. 

Según distintas tradiciones orales, Santiago, desembarcó en la Bética Romana, siguió caminando por la vía romana que unía la Itálica con Mérida, continuó hacia Coimbra y Braga y terminó en Iria-Flavia, Padrón, en Galicia.

Tras un largo periplo por la Península Ibérica, Santiago regresó a Jerusalén y en el año 44 fue decapitado con una espada. Santiago tuvo el honor de ser el primero de los apóstoles que derramó su sangre por proclamar la religión de Jesús Resucitado. No obstante, sus discípulos recogieron su cadáver y lo embarcaron con dirección a la Hispania Romana. Siempre según la tradición, la nave desembarcó en la costa marítima gallega, donde fue trasladado al lugar donde se halla la catedral compostelana en la actualidad.

El relato quedó enraizado en la tradición ibérica y en el año 1630, siendo monarca Felipe IV, el papa Urbano VIII decretó oficialmente que el Apóstol Santiago, el Mayor, fuera considerado solo y único Patrón de la Nación Española.

HORARIOS MISAS DOMINICALES DE AGOSTO

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17 jul 2020

SOLEMNIDAD DE NTRA. SRA. LA VIRGEN DEL CARMEN 2020

Alcornocal ha depositado su fe y esperanza ante su patrona, la Virgen del Carmen, en una celebración atípica por la incidencia de la pandemia y la precaución. Tanto es así que muchos feligreses y devotos de Nuestra Señora no pudieron asistir a la Santa Misa, bien por espacio, bien por no desplazarse y ponerse en riesgo.

Ofició la celebración D. Andrés, párroco de Villanueva del Rey, que lo fue durante 17 años también de nuestra aldea y en la cual se le tiene un gran aprecio. 






16 jul 2020

TERCER DÍA DEL TRIDUO A LA VIRGEN DEL CARMEN

Seguidores de Jesús en la fe y en el amor.
 Atráenos, Virgen María, caminaremos en pos de Ti

Cuando Jesús se vuelve y ve a los que le siguen, contempla a María y proclama emocionado: “¡Mujer qué grande es tu fe!” María ha acompañado el crecimiento de Jesús, lo ha seguido por los caminos, y, al pie de la Cruz, se convertirá en la Madre espiritual que Jesús nos entrega para que nos enseñe a “avanzar en la peregrinación de la fe”. A todos los peregrinos de la humanidad, a todos los que buscan caminos de verdad y belleza, María tiene mucho que decirles. Ella es testigo de Cristo. Por ser seguidora apasionada de Jesús, ofrece a todos, desde su vida abierta, el verdadero rostro de hombre y mujer.

Jesús definió un día a los ciudadanos del Reino como “comerciantes de perlas finas”, rastreadores de belleza, buscadores del amor. Por eso, no es de extrañar que el que quiera se hoy seguidor de Jesús se asome a la vida de María, para descubrir la belleza de su corazón, que no es otra sino la presencia de Jesús. Jesús es el gozo de María, como lo es también de la Iglesia.
Con Isabel decimos a la Madre de los creyentes: "Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá". Con toda la Iglesia proclamamos: ¡Dichosa tú que avanzaste en la peregrinación de la fe! ¡Dichosa tú que en las dificultades, seguiste diciendo “sí, hágase”! ¡Dichosa tú que viviste la fe en medio comunidad!.
El Escapulario es una señal sencilla de la presencia de María en nuestra vida; es una llamada a estar cerca de Ella; es un compromiso de seguir a Jesús en la fe, unidos a toda la Iglesia; es mostrar la belleza de una vida evangélica, para que todos puedan encontrarse con el rostro de Jesús.

15 jul 2020

SEGUNDO DÍA DEL TRIDUO A LA VIRGEN DEL CARMEN

María, obra del Espíritu,
que lee en la fe su propia historia

Echamos la vista atrás para contemplar a tantas generaciones de cristianos que han avanzado hacia el “monte de la salvación, que es Cristo”, modelados por el ejemplo de María. Nos da alegría formar parte de este pueblo que busca al Señor. 

La Iglesia se goza al contemplar a María, como la “mujer oyente de la palabra”, la mujer que hace silencio para escuchar a Dios y para escuchar a los demás. “Educada y modelada por el Espíritu, fue capaz de leer en la fe su propia historia” (Juan Pablo II). Recordamos su sí confiado al Señor. Nos alegramos de las maravillas que hace Dios en los que abre la puerta al corazón. Resuena en nosotros su invitación a centrar en Jesús la mirada: “Haced lo que Él os diga”.

En medio de los ruidos y las prisas, en medio de nuestros intereses personales y de nuestros vuelos cortos escuchamos el reto del Espíritu: “A ver si sois capaces de escuchar a Dios y de escuchar las voces de los que están en la orilla de todos los caminos; a ver si sois capaces de escuchar a los sin voz”.

Con María, nos abrimos cada día a la Palabra, fuente de vida cristiana. Con María, acogemos confiadamente el proyecto de salvación del Padre para la humanidad. Así continuamos el canto de San Juan de la Cruz: “¡Qué bien sé yo la fuente que mana y corre, aunque es de noche!”. 

Llevamos el Escapulario, signo del silencio humilde que nos acerca al Evangelio; expresión de una mirada mutua, de María a nosotros, y de nosotros a ella; compromiso de guardar la Palabra en el interior a la espera de que, como el grano de trigo en la tierra, produzca fruto abundante.

14 jul 2020

PRIMER DÍA DEL TRIDUO A LA VIRGEN DEL CARMEN

Flor del Carmelo.
Madre y Guía en el camino de la santidad

Dios es gratuito en su elección. Elige por amor. Su llegada siempre suena a nueva, a inesperada. Sólo los humildes la perciben. María tiene un corazón humilde que no presume de nada, sencillo, limpio, pobre. Sin saberlo, está preparada para el asombro que supone toda visita de Dios.
En la actuación de Dios siempre hay algo sorprendente: mira a los pobres, los levanta del polvo y los llena de gracia. A María la adorna de las mejores virtudes, la viste con traje de gala y la envuelve en un manto de triunfo. María se alegra y canta porque Dios mira su pequeñez.
María, al saberse amada, se pone en camino para amar. Si no sabemos que recibimos amor, no nos despertamos a amar. La salvación del Señor la inunda de profunda alegría y la empuja a ir por la vida con un gozoso agradecimiento, dejando todo lo que toca vestido de novedad y belleza.
El bautismo, como experiencia de la gracia, nos pone a nosotros en camino. El Señor nos llama amándonos. Y no vamos solos por el camino; junto a nosotros van miles de hermanos que, orientados por el Espíritu, buscan fuentes para su sed. “En este camino nos acompaña la Virgen María, Estrella de la evangelización.” (Juan Pablo II).
La Virgen María bajo la advocación del Carmelo nos recuerda que esta Madre bendita nos acompaña por los caminos del mundo y nos ayuda a ver reflejada en ella la hermosura de Dios.