RECIBIERON A CRISTO MIENTRAS ENTRABA A LA CIUDAD CON PALMAS Y RAMOS EN MUESTRA DE QUE ERA EL MESÍAS
FOTOS: Inma E., Mari, Elena G., Mari Loli, Inma P., Felisa P.
RECIBIERON A CRISTO MIENTRAS ENTRABA A LA CIUDAD CON PALMAS Y RAMOS EN MUESTRA DE QUE ERA EL MESÍAS
FOTOS: Inma E., Mari, Elena G., Mari Loli, Inma P., Felisa P.
«Alégrate, llena de gracia» (Lc 1,28)
La Anunciación revela también a la Trinidad: el Padre envía al Hijo, encarnado por obra del Espíritu Santo.
Madre del Redentor, virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar,
ven a librar al pueblo que tropieza y quiere levantarse.
Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu santo Creador,
y permaneces siempre virgen.
Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros, pecadores.
Toma la promesa de Dios y la lleva adelante con fortaleza, en silencio. La cumple porque es lo que Dios quiere. ![]() |
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LA EXPULSIÓN DE LOS MERCADERES DEL TEMPLO
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Nos encontramos con esta propuesta de mirada interior tanto en el texto del Éxodo, cuando Dios entrega a Moisés los Mandamientos, como en el texto de Juan. En la lectura que nos ofrece el Evangelio de hoy, Jesús se enfrenta a quienes han convertido el templo en un mercado donde no hay verdadero encuentro con su Padre, sino una suerte de compra y venta de “favores divinos”.
Esta invitación, en medio de nuestra segunda Cuaresma pandémica quizás nos ayude a seguir despojándonos de lo superficial para avanzar en lo esencial de nuestras vidas.
LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS
La comunidad cristiana toma conciencia de que es llevada, como los apóstoles Pedro, Santiago y Juan «aparte, a un monte alto», para acoger nuevamente en Cristo, como hijos en el Hijo, el don de la gracia de Dios: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle».
Es la invitación a alejarse del ruido de la vida diaria para sumergirse en la presencia de Dios: Él quiere transmitirnos, cada día, una palabra que penetra en las profundidades de nuestro espíritu, donde disciernen el bien y el mal y fortalece la voluntad de seguir al Señor.
LAS TENTACIONES DE JESÚS
Cristo, ya sé para qué quisiste hacer penitencia y ser tentado por Satanás: para enseñarme a rechazar, rápidamente, las insidias del demonio, sin dar lugar a conversación como hizo Eva. Y a hacer penitencia -signo y causa de dominio sobre el cuerpo- cuando caigo en la tentación y me aparto de Ti por el pecado.
HOMILÍA DE MONSEÑOR DEMETRIO FERNÁNDEZ, OBISPO DE NUESTRA DIÓCESIS:
La vida del materialismo consumista nos ha llevado a menospreciar los valores del Reino, a disociar la fe de la vida, a olvidar que el hombre no vive solo de pan sino, también, de la palabra de Dios. En el fondo es la lucha del “ser” sobre “tener”.
EL “tener” nos lleva a la insolidaridad que se niega a compartir, nos convierte en limosneros en lugar de ser promotores del reparto de bienes y desarrolladores de dones y carisma. Nos lleva a la frustración existencial ante las nuevas necesidades creadas artificialmente. El “tener” subordina los bienes al hombre; nos lleva a la desintegración total de nuestra existencia.
El “ser” es fundamentarse en la acción de Dios que nos crió. Básicamente, es vivir en amor; acercarse al hermano para extenderle una mano en su necesidad. Es considerar al otro no como objeto de exploración, sino como parte del proyecto de Dios, el cual será incompleto si no unimos nuestro “ser” al “ser” del hermano como realidad inseparable de nuestra existencia.
La cuaresma es tu tiempo para conocer el proyecto de Dios Padre, quien en Cristo “trasforma nuestra condición humilde según el modelo de su condición divina”; por eso, la cuaresma es tiempo de gracia para hacer un alto en el camino y preguntarse a dónde se va y con quién se camina.
La oración es la fuerza liberadora. En ella escuchamos las palabras del Señor: “Si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y que me siga […] Quien pierde su vida por mi, la salvará" (Lc.9, 23).
Al acercarnos a los templos a que nos impongan la ceniza, expresamos con humildad y sinceridad de corazón que deseamos convertirnos y creer de verdad en el Evangelio.
El origen de la imposición de la ceniza pertenece a la estructura de la penitencia canónica. Empieza a ser obligatorio para toda la comunidad cristiana a partir del siglo X. La liturgia actual conserva los elementos tradicionales: imposición de la ceniza y ayuno riguroso.
La ceniza procede de los ramos bendecidos el Domingo de la Pasión del Señor del año anterior, siguiendo una costumbre que se remonta al siglo XII. La fórmula de bendición hace relación a la condición pecadora de quienes la recibirán.
Este domingo 31 de enero, comienza una antigua devoción que se extiende durante los 7 domingos previos a la fiesta de San José, el 19 de marzo: Los Siete domingos de San José; ocasión para conocer mejor al santo Patriarca y recordar los principales gozos y dolores de su vida. Ver en este enlace:
En este año en el que, además, se celebra el Año Jubilar de San José, la Basílica de San Juan de Ávila ha querido sumarse a esta tradición y ha elaborado con textos de los sermones del Maestro una serie de reflexiones y oraciones para estos Siete Domingos próximos. Se pueden ver pinchando en el siguiente enlace:
LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ
En la primera mitad del siglo XIX, el papa Gregorio XVI fomentó esta devoción, concediéndole muchas indulgencias, y el beato Pío IX declaró a San José como Patrono Universal de la Iglesia en 1870. Precisamente, es conmemorando el 150 aniversario de esa declaración que en la Carta apostólica ‘Patris corde’ (‘Con corazón de padre’), el Papa Francisco, dedica el año 2021 al santo Patriarca.
ORACIÓN
¡Oh castísimo esposo de la Virgen María, mi amantísimo protector San José! Todo el que implora vuestra protección experimenta vuestro consuelo. Sed, pues, Vos mi amparo y mi guía. Pedid al Señor por mí; libradme del pecado, socorredme en las tentaciones y apartadme del mal y del pecado. Consoladme en las enfermedades y aflicciones. Sean mis pensamientos, palabras y obras fiel trasunto de cuanto os pueda ser acepto y agradable para merecer dignamente vuestro amparo en la vida y en la hora de la muerte. ¡Oh glorioso San José! Haced que sea constante en el bien; corregid mis faltas y alcanzadme el perdón de mis pecados.
Celebraremos este domingo la fiesta del Bautismo del Señor, con la que culmina el tiempo de Navidad. Jesús es bautizado en las aguas del Jordán al inicio de su ministerio público, no por necesidad, sino por solidaridad redentora.
Andrés Pardo
Estos sabios, procedentes de regiones lejanas, después de haber viajado mucho, encuentran al que querían conocer, después de haberlo buscado durante mucho tiempo, seguramente también con mucho trabajo y vicisitudes. Y cuando finalmente llegan a su destino, se postran ante el Niño, lo adoran, le ofrecen sus preciosos regalos. Después de eso, se pusieron en marcha de nuevo sin demora para volver a su tierra. Pero ese encuentro con el Niño los ha cambiado.
El encuentro con Jesús no detiene a los Reyes Magos, al contrario, les da un nuevo impulso para volver a su país, para contar lo que han visto y la alegría que han sentido. En esto hay una demostración del estilo de Dios, de su modo de manifestarse en la historia. La experiencia de Dios no nos bloquea, sino que nos libera; no nos aprisiona, sino que nos devuelve al camino, nos devuelve a los lugares habituales de nuestra existencia. Los lugares son y serán los mismos, pero nosotros, después del encuentro con Jesús, no somos los mismos que antes. El encuentro con Jesús nos cambia, nos transforma. El evangelista Mateo subraya que los Reyes Magos regresaron «por otro camino» (v. 12). La advertencia del ángel los lleva a cambiar sus caminos para no encontrarse con Herodes y sus tramas de poder.
Cada experiencia de encuentro con Jesús nos lleva a tomar caminos diferentes, porque de Él proviene una fuerza buena que sana el corazón y nos aparta del mal.
Existe una sabia dinámica entre continuidad y novedad: vuelven «a su país», pero «por otro camino». Esto indica que somos nosotros los que debemos cambiar, los que debemos transformar nuestra forma de vida, aunque sea en el mismo ambiente de siempre, los que debemos cambiar los criterios de juicio sobre la realidad que nos rodea. Esta es la diferencia entre el verdadero Dios y los ídolos traidores, como el dinero, el poder, el éxito...; entre Dios y aquellos que prometen darte estos ídolos, como los magos, los adivinos, los hechiceros. La diferencia es que los ídolos nos atan a sí mismos, nos hacen dependientes de los ídolos, y nosotros tomamos posesión de ellos. El verdadero Dios no nos retiene ni se deja retener por nosotros: nos abre caminos de novedad y de libertad, porque es Padre que está siempre con nosotros para hacernos crecer.
Si te encuentras con Jesús, si tienes un encuentro espiritual con Jesús, recuerda: debes volver a los mismos lugares de siempre, pero de otra manera, con otro estilo. Es así, es el Espíritu Santo, que Jesús nos da, que nos cambia el corazón.
Pidamos a la Santa Virgen que podamos convertirnos en testigos de Cristo allá donde estemos, con una vida nueva, transformada por su amor.
Papa Francisco
Honramos hoy su memoria y pedimos al Señor que nos dé la gracia de ser buenos testigos, como él, llenos de fe y de Espíritu Santo; hombres y mujeres que rebosemos fortaleza, ya que nos esforzamos por vivir la vida de Jesús. Que nos conceda una gran confianza para vivir y morir en sus manos. Y que, como Esteban, sepamos rogar por los que nos hieren u ofenden para que Él nos perdone a todos, tanto a ellos como a nosotros.
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Lo pregonan hoy todas las campanas: ¡Ha nacido Cristo! Lo repiten hoy todos los corazones: ¡Ha nacido Cristo! Brilla hoy en todas las miradas la luz de este pensamiento: ¡Ha nacido Cristo!
Javier Leoz- Párroco
La Inmaculada Concepción de María nos confirma la posibilidad de una humanidad con esperanza, una humanidad transformada y purificada de todo egoísmo. El sí de María ilumina para siempre todos nuestros advientos y acompaña nuestros proyectos.
Oración a la Inmaculada Virgen María
Juan no es Jesús, ni su predicación es como la de Jesús: tiene otros acentos, otras llamadas Juan es muy consciente de su lugar, de su misión, de su papel, de su relación con respecto a la buena noticia de Jesús. Para Juan, Jesús es «el que puede más que yo», ante Jesús «no merezco agacharme para desatarle las sandalias», «yo os he bautizado con agua, Él os bautizará con Espíritu Santo». Por su no protagonismo, por su referencia a Jesús es por lo que Juan ocupa un lugar relevante en el Evangelio.
Este es un aspecto de la persona de Juan especialmente relevante para nosotros, tan deseosos de protagonismo, de fama, de tener seguidores, de ser reconocidos ¿Todo acaba en nosotros, en el yo-yo-yo, o señala a Jesús?
Su ejemplo y su palabra nos animan a preparar el camino y allanar el sendero: sin alturas de soberbia ni bajones de abatimiento. Así vendrás y renovarás en nosotros la fuerza del Espíritu Santo que nos diste en nuestro Bautismo.